
Antes de pasar a comentar lo ocurrido en el partido ante el Pedreguer, desde aquí, agradecer de parte de toda plantilla, directiva y cuerpo técnico, el gran momento que nos hizo pasar nuestra afición, tanto en el transcurso del encuentro como durante la noche, en el que se demostró la razón por la cual esté equipo está dónde se merece, es decir, en lo más alto de la clasificación.
El pasado sábado, el Racing Club Rafelcofer visitó el campo del Pedreguer en un partido en el que los hombres de Pep Todolí se situaron a un punto del deseado ascenso a primera regional.
El partido comenzó con un total dominio del equipo de Rafelcofer, fruto de ello llegaría el primer tanto del encuentro a través de un claro penalti que Tatín se encargó de ejecutar de forma efectiva situando el 0-1 en el marcador. Durante este primer tiempo, el Racing continuaría creando ocasiones de gol que no llegaron a materializarse.
En la segunda mitad, el partido fue un monólogo de ocasiones del equipo rojillo que, situaría el 0-2 en el marcador mediante un gol de Pipo que no falló ante el portero demostrando su calidad, y posteriormente el 0-3 a través de Faus, argumentando la razón por la que es denominado cariñosamente como “la gacela”. Ambos goles fueron la culminación de dos jugadas bien trenzadas y elaboradas del equipo visitante que dio un buen espectáculo durante todo el partido.
Entre los aspectos a destacar, se encuentran en primer lugar la masiva afluencia de público de Rafelcofer que, una vez más, volvió a conseguir que su equipo se sintiera como en la inexpugnable “Runa” de Rafelcofer y, en segundo lugar, la valentía, garra y coraje del lateral derecho Pons que, a pesar de tener un ojo morado a punto de estallar debido a un fuerte golpe en su rostro, decidió seguir el partido durante 20 minutos hasta que fue sustituido.
Una vez más, ¡Gracias de corazón!.