
El que aquí escribe, se vuelve a quedar sin palabras para describir el momento actual de la vida del racinguismo. Lo que podrían ser tardes convencionales de domingo, se están convirtiendo en apasionantes momentos de euforia, pasión y alegría. La gente disfruta con este equipo, aunque pienso que es algo más que eso, somos una familia.
Dicen que la familia es aquella con la uno nace y, evidentemente con esas personas estaremos hasta el final pase lo que pase, pero todavía más mérito tiene sentirse en familia con gente con la que en principio no son sangre de tu sangre, aunque posteriormente, después de pasar tiempo con ellos, te das cuenta que bien podrían serlo.
Se comenta que una de las cosas que más grande hace a las personas es hacer cosas por los demás, alegrándote por el bien de tu amigo, y aquí en el racing, de eso, hay mucho. (cuando digo racing siempre me refiero a jugadores, afición, cuerpo técnico y directiva evidentemente).
Por lo que respecta al partido, intentaré ser bastante objetivo:
Llegaba uno de los partidos más esperados del fin de semana, en el que se enfrentaban el Racing Club Rafelcofer y el Daimús. El partido se disputó en “Els Xops”, campo del Daimús, dónde se registró una entrada espectacular, propia de partidos de categoría superior, gracias tanto a los espectadores que seguían al equipo local representados por el “frente daimusense” y los seguidores del equipo visitante, representados por la “força racinguista”, afición que llegó dos horas antes del partido para realizar todos sus preparativos, entre los que se encontraron: mensajes a sus jugadores, bengalas, tambores, cánticos y una gran pancarta en la que se podía leer: “you’ll never walk alone”.
Por lo que respecta a lo estrictamente deportivo, comentar que el partido comenzó con bastante igualdad por parte de ambos equipos. Uno de los momentos clave del encuentro fue el gran disparo de Pipo desde fuera del área que se introdujo en la portería contraria, lo que supuso el 0-1 a favor del Racing y un duro palo para el equipo local.
Posteriormente, ambos equipos siguieron intentando crear jugadas ofensivas pero el Racing, esta vez a través de su delantero Davids, situó el 0-2 en el marcador, aprovechando una indecisión rival para acabar rematando el balón con la cabeza.
En la segunda parte del encuentro, el Daimús se fue en busca del partido llegando a incomodar al portero Jesús, que en todo momento se mantuvo seguro, realizando buenas paradas ante las llegadas rivales. A pesar de esto, el equipo de Pep Todolí, a través de sus contraataques, creaba mucho más peligro, enlazando jugadas que no llegaban a materializar. A pocos minutos para el final del partido, el árbitro señaló un penalty bastante dudoso por su localización, que Joan ejecutó de forma magistral. Este acto provocó la euforia del equipo visitante que se fue a la zona de la “força racinguista” a celebrar el gol como agradecimiento al permanente seguimiento que realizan durante toda la temporada.
Por encima de todo, destacar el comportamiento de ambos clubes, que demostraron tener un comportamiento ejemplar, ya que los jugadores se dedicaron a hacer lo que más saben, es decir, jugar, y ambas aficiones se dedicaron a animar.